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Los Ojos Que Tiñen Tu Mirada

Donde me encuentre abierto, tú me cierras. Donde el cielo reverdece tu infamia, me miras. Donde los gatos alzan sus alas, me ignoras. Donde no hay donde, tú me sofocas. En las nubes están las sillas del olvido. El agua que he llorado es mi único consuelo. Tu cabello despeinado, logra mi ánimo estremecer. Capturo todas las maravillas en tus aciagos luceros. Despido tu agrio corazón y disfruto la velada de tu espalda. Gotean los colores un sabor a amargura. Eras tú. Era tu mirada la culpable. Llegaba el momento de la ausencia. Temblé al verlo. Pese a ello, tu sombra todavía me habitaba. Batías la palma de tu mano al encierro, sacrificando tus labios a la despedida. Me di por fin cuenta que jamás vería el color de tus ojos, que jamás me encerraría el sabor de tu mirada.

El Peso De Tu Ausencia

Dibujo tu rostro en el centro del Universo, para descubrirlo, para lograr olvidarlo. Caigo derretido ante tu fulminante corazón. Siento que no sientes. Me derrumbo al precipicio de tus labios. Escribo tu mirada inquietante, para mirarla e ignorarla. Desmayo en tus entrañas, me quejo de tus manos. Eres en todo, dueña de mi. Dame la luz de tu presencia y vuelca sobre mi tus heridas. Dime que no dirías nunca nada. Silencia mis palabras y duerme tu silencio. Préstame tu frente, para sentir tus lisos labios. Quiéreme, como queriendo a un papanata. Destruidme y no me mires. Creeme y mátame por escribirte. Despreciame hasta que los días caigan de pesados, por la soledad que causa tu ausencia.

A MI CORAZÓN EL DOMINGO - [Wislawa Szymborska]

Gracias te doy, corazón mío. por no quejarte, por ir y venir, sin premios, sin halagos, por diligencia innata. Tienes setenta merecimientos por minuto. Cada una de tus sístoles es como empujar una barca hacia alta mar en un viaje alrededor del mundo. Gracias te doy, corazón mío, porque una y otra vez me extraes del todo, y sigo separada hasta en el sueño. Cuidas de que no me sueñe al vuelo, y hasta el extremo de un vuelo para el que no se necesitan alas. Gracias te doy, corazón mío, por haberme despertado de nuevo, y aunque es domingo, día de descanso, bajo mis costillas continúa el movimiento de un día laboral. WISLAWA, Szymborska. Poesía no completa, México: Fondo de Cultura Económica, 2008. pp. 180-181.

La Espalda Del Cielo

Miro hacia arriba para ver si el viento me desvanece. Busco perdido las nubes, para que me oculten. Imagino los ángeles oscureciendo los instintos. Veo la mejor escena de un video porno. Saltando encuentro la desesperación llorando. A mi lado yace la melancolía desangrandose. Corro para evitar amarte. Paro. Me estaciono en un campo de girasoles. Los muerdo como besando tus labios. Me acaricia tu suave mano. Escucho el último trinar del mundo. Salgo desesperado para no encontrarte. Sentadas en mis cansados hombros, van mis penas. Me estrello por querer besarte. Golpeo. Sigo preso, con tus ojos como carceleros. Tu palabra me invita al vuelo de sus gestos. Bajo, para posarme al lado de tu boca. Me besa el diablo. Vuelo para huir de ti. Lanzo mi corazón al viento. Hallo tu amor en otro espanto. Doy por terminada la vida. En la espalda del cielo... sin tus besos desconsoladores, se halla muerto mi amor.

Ser Cualquiera...

Ser como el pájaro que vuela, como el perro que ladra, como el odio que rasguñas. Ser como la paloma... libre, como el campesino... humilde, como el sol... rebelde, ser como me dé la gana ser. Ser las calladas hojas que espantan las sombras. Las miradas cada vez más perdidas respiran los sentimientos vomitados. Descubren lo importante. Esa alfombra no es más que tu inalcanzable amor... ese que es como la melancolía de una vida.

Los Zancudos Del Olvido...

Se acercan en manada los cohetes del ayer, sentados tomando aire, planean su ataque. Son alrededor de cinco mundos en cantidad y de chocolate avainallado su sabor. Observan su objetivo; lo devoran con los círculos de su cara. Beben whisky para celebrar. Al parecer está decidido. Atacarán ebrios. Las montañas donde aterrizan pintan el paisaje del color de la batalla. Por fin. Es tiempo del ataque, se miran todos para dibujar al enemigo. Se deciden a atacar. Es una contienda indescriptible, quizá por eso no trato de informarles. Los destellos de dolor aparecen en el cielo. Todo está consumado. Han vencido, se logra oír. Ha vencido el dolor y la soledad. Se han trastocado los mares. Hasta aquí todo era maravilloso. Con lo que único que me encuentro es con una bandada de mosquitos succionandome el hemisferio.

Estos Checheres No Me Abandonan...

Son los objetos derivados del azar, contorneados sin que ninguna sombra los adhiera. Arrumados y congelados por el tiempo. Se adueñan del rincón que día a día amasan; sin luz, sin color, ni ápice de esperanza. La iluminación evita el encontrarlos... los desprecia; y de mi podría decir que nunca me abandonan.

Aires Mascados...

Dibujando el aire en un rostro empieza la labor el ingenioso. Soplando el aire al viento, descubren briznas de placer. Los hilos que tejen el final sustraen la experiencia de un cuerpo inquieto. Son las horas que caen como lluvia al romper el suelo. Son las ilusiones y los miedos. Son los libros apilados en el cielo. Son...los aires mascados por la niña.

YA NO ESTÁS.....

Ahora, el peso del tiempo asesina más que de costumbre. Ahora, la inspiración se va y vuelve sin definir nada; sólo se divisan tus labios dibujar una figura, tu mirada que sólo es eso, una mirada, siembra la esperanza ciega de un renacer pero sé que esos momentos ya murieron. Ahora que el tiempo ha muerto, ahora que el ahora ha expirado, ahora que no estás, ahora que ya no hay nada, ahora se funde el cielo con la eternidad, ahora, en este preciso ahora, doy cuenta de mi amor, y ahora es donde muero estupefacto, por el peso del silencio devoto, que acaba toda esperanza; silencio que nunca escuché, pero así es, ese fue el asesino. Es tu perspicacia la que enciende, un trozo de sueño roto, el sueño que tu desechaste en tu partida, pero ya lo dije, lo enciende, lo prende de tu magia inexplicable, no es tu mirada perdida, incomprendida, la adalid de mi espera, no es tu sonrisa descomplicada la que me invita a albergar un deseo, ...

HIMNO AL SOL - [José Manuel Arango]

Porque sí, porque aún no apareces  sobre el filo de la montaña y ya los pájaros te saludan, ya sus gargantas, ¡Qué algarabía se han desentumecido! y la escarcha que agravaba las hojas del arbusto comienza a desleírse, y ya brillan con destellos de plata  las telarañas del rocío. Aquí vengo temprano en la madrugada a darte mi saludo, vengo porque sí, con mi perro, traigo todavía la botella en la mano, mi perro y yo venimos a alabarte entre el alboroto de los pájaros. Ya mis amigos se durmieron, pero yo esperé que albearas para venir a verte, niño niño sol y aquí me tienes sentado en esta piedra. La neblina se abre una mirla, cruza una flecha de fina punta amarilla, como si llevara un brillo tuyo en el pico, y ahora sí asomas por sobre el filo negro de la sierra, y de las rocas del asfalto de la carretera se alza un vapor blanco, montañas que una tras otra van oscureciendo puertos, que despiertan uno tras otro, has venido...